En este artículo sostendré que en la práctica docente subyace un problema cotidiano y casi imperceptible: la tensión entre la Ética Profesional y el Código Moral personal del docente. A su vez, argumentaré que dicho conflicto es, primordialmente, producto de: 1) el desconocimiento de la diferencia entre ambos conceptos, 2) el desinterés en delimitar sus límites y 3) un conflicto de interés inherente a la función docente.
La organización del artículo es la siguiente. Primero, y antes de adentrarnos en la complejidad del conflicto dual que el título propone, esclareceremos los límites conceptuales a los que nos referiremos. Una vez alcanzado este punto, proseguiremos con la segunda parte, la cual consiste en analizar los orígenes del conflicto y las consecuencias de esta mala práctica. Para sostener lo anterior, ofreceremos un ejemplo claro que ayude a esclarecer el quid del asunto. En seguida, en la tercera parte, abordaremos cómo este problema afecta severamente el ejercicio profesional y cómo debería tratarse para resolverlo. Finalmente, en la conclusión, ofreceremos una reflexión que sintetice los puntos y patrones del problema, y proponga cómo abordarlo para mejorar, críticamente, la práctica docente en materia de Ética Profesional.
El Conflicto
A pesar de que ambas nociones —el Código Moral y la Ética Profesional— se nutren de la misma subdisciplina (la Ética), ninguna de ellas es, en sentido estricto, "Ética". Quien no sabe qué es "Ética", poco sabrá sobre Códigos Morales y Ética Profesional. Así, la Ética es descrita por Brugger (1969, p. 191) como "[...] el examen filosófico y la explicación de los llamados hechos morales". Nótese que, para que los Códigos Morales y la Ética Profesional sean, en estricta medida, 'Ética', es necesario que sean el resultado de un examen filosófico riguroso. Nos encontramos, sin embargo, con que ninguno de los dos conceptos cumple con esta característica, pues ambos son productos de creencias, acuerdos, leyes, costumbres, tradiciones, fe, deseos e ideologías.
Para demostrar lo anterior, ofrecemos dos breves definiciones. El Código Moral lo define Cajal (2025) como "[...] conjunto de normas y valores morales que garantizan la supervivencia del grupo a través de acuerdos entre lo que debe ser considerado como moralmente bueno o malo". Un símil de esto lo encontramos en cualquier Constitución política, la cual rige los acuerdos, valores y la forma de vida de los ciudadanos. En cuanto a la Ética Profesional, García et al. (2010, p. 15) la define de esta manera: "[...] la ética profesional docente constituye el trasfondo común a todas las éticas aplicadas puesto que, en todas ellas, es el afectado, en último término, quien está legitimado para exponer sus intereses. Sólo deben considerarse legítimas aquellas normas que satisfagan los intereses generales."
Así pues, ninguno de estos dos productos es, estrictamente, 'Ética', ya que ninguno:
Es una subdisciplina filosófica.
Es un proceso de examen filosófico riguroso.
Es independiente y cuenta con un método propio.
El Conflicto
A pesar de que ambas nociones —el Código Moral y la Ética Profesional— se nutren de la misma subdisciplina (la Ética), ninguna de ellas es, en sentido estricto, "Ética". Quien no sabe qué es "Ética", poco sabrá sobre Códigos Morales y Ética Profesional. Así, la Ética es descrita por Brugger (1969, p. 191) como "[...] el examen filosófico y la explicación de los llamados hechos morales". Nótese que, para que los Códigos Morales y la Ética Profesional sean, en estricta medida, 'Ética', es necesario que sean el resultado de un examen filosófico riguroso. Nos encontramos, sin embargo, con que ninguno de los dos conceptos cumple con esta característica, pues ambos son productos de creencias, acuerdos, leyes, costumbres, tradiciones, fe, deseos e ideologías.
Para demostrar lo anterior, ofrecemos dos breves definiciones. El Código Moral lo define Cajal (2025) como "[...] conjunto de normas y valores morales que garantizan la supervivencia del grupo a través de acuerdos entre lo que debe ser considerado como moralmente bueno o malo". Un símil de esto lo encontramos en cualquier Constitución política, la cual rige los acuerdos, valores y la forma de vida de los ciudadanos. En cuanto a la Ética Profesional, García et al. (2010, p. 15) la define de esta manera: "[...] la ética profesional docente constituye el trasfondo común a todas las éticas aplicadas puesto que, en todas ellas, es el afectado, en último término, quien está legitimado para exponer sus intereses. Sólo deben considerarse legítimas aquellas normas que satisfagan los intereses generales."
Así pues, ninguno de estos dos productos es, estrictamente, 'Ética', ya que ninguno:
Es una subdisciplina (rama) de la filosofía.
Es un proceso de examen filosófico riguroso.
Es independiente y cuenta con un método propio.
Entonces, si ninguno es 'Ética', ¿qué son y por qué los docentes deberían ejercer una Ética Profesional en vez de imponer su Código Moral? La respuesta tiene su origen en la mala formación docente, de la cual se desprenden al menos una de las siguientes causas:
Desconocimiento de la diferencia entre Código Moral y Ética Profesional.
Desinterés en delimitar los límites entre ambos.
Conflicto de interés del docente.
Independientemente del origen específico en cada caso, la constante es la misma: los docentes confunden, alternan o ignoran la Ética Profesional, la cual tiene límites, fondos y formas claras.
Esto es de primordial preocupación porque los Códigos Morales suelen ser más volátiles ante los hechos morales, debido a su carácter subjetivo. Por ejemplo, para un determinado grupo, cierto tipo de conducta hacia los alumnos es aceptable, mientras que para otros, no. En menor grado, esto también sucede con la Ética Profesional, pero esta se nutre de acuerdos más amplios, generalmente establecidos por organizaciones o consensos internacionales (cfr. García et al, 2010, p. 80).
Lo anterior se traduce en un mal desempeño y una mala práctica docente, pues el docente se concentra más en restaurar su balance cosmogónico que en democratizar la educación y buscar una justicia ética en las oportunidades para todos sus alumnos. Dicho de otra manera, un docente inmerso en sus Códigos Morales personales intentará ordenar su entorno de acuerdo con estos preceptos y, en la lucha por mantener este orden, termina aplicando una 'justicia ética' sesgada, creando un ambiente de desventaja o incluso de adoctrinamiento para los alumnos.
Mas este problema no tiene una solución fácil, pues los Códigos Morales están siempre presentes en cada individuo. Para el docente, cuyo rol implica mediar situaciones con justicia, formar personas con criterio y fomentar la democratización de la educación, la tensión es inevitable. Entonces, ¿cómo puede el docente ejercer una Práctica Docente desde la Ética Profesional? La respuesta es compleja, pero un recurso fundamental es identificar y cuestionar los patrones de creencias propios.
Cuando el docente identifica y cuestiona sus propios patrones de creencias, puede discernir cuándo está actuando desde sus Códigos Morales y cuándo desde la Ética Profesional. Un maestro que identifica sus propios códigos debe cuestionarlos y preguntarse por qué los cree y valora, incluso aquellos que considera "incuestionables". No se trata de que deba abandonar los valores de su Código Moral, sino de pausar aquellas valoraciones y priorizar la Ética Profesional. Sin embargo, es crucial una advertencia final: la Ética Profesional es igualmente susceptible a los mismos cuestionamientos que los Códigos Morales, y es en ese espacio crítico donde la verdadera tensión y el auténtico quehacer ético tienen lugar.
Conclusión
A guisa de conclusión, proponemos no extraer soluciones apresuradas, sino acercarnos más al estudio de la Ética para realizar valoraciones más profundas en la Práctica Docente. Estamos convencidos de que el docente que explore los recovecos de su propia moral obtendrá resultados fructíferos, especialmente si se cuestiona el porqué de cada una de sus creencias. Asimismo, se verá altamente beneficiado si da pequeños pasos hacia la aplicación de la Ética Profesional, como la democratización de la educación, que provee a todos los alumnos las mismas oportunidades de aprendizaje y desarrollo.
Referencias:
Brugger, W. (1969). Diccionario de filosofía (J. M. Vélez Cantarell, Trad.). Herder. (Obra original publicada en 1957).
Cajal, A. (2021, 22 junio). Código moral. Lifeder. Recuperado el 5 de octubre de 2025, de https://www.lifeder.com/codigo-moral/
García López, R., Jovel Olmeda, G. & Escámez Sánchez, J. (2010). Ética profesional docente. Editorial Síntesis.
El Código Moral Personal del Docente versus La Ética Profesional de la Docencia by Pablo Ignacio Hernández González is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional License.
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